Neurociencias | El Arte y el Cerebro

¿Por qué el arte transforma radicalmente nuestro cerebro?

Entre el cerebro de los habitantes de las sociedades ágrafas (que carecen de escritura previa) y nuestro cerebro en la actualidad hay una diferencia abismal.

Desde que el hombre impregnó sus manos de diferentes colores, líneas y formas hemos empezado a conectar nuestras estructuras cerebrales de distintas formas.

Por ejemplo, los cerebros de nuestros antepasados egipcios y sumerios debieron ser distintos a los nuestros según se refleja en un trabajo pionero de Charles Perfetti y Li-Hai-Tan.

Con la creación de antiguos símbolos tales como líneas y curvas en distintas direcciones aparecieron los primeros sistemas de dibujo y contabilidad conocidos y con ellos nació la toma de decisiones reforzada que surge de cuando se dispone de más y mejor información.

Por lo tanto parecería que los primeros símbolos conocidos (aparte de las pinturas rupestres), estaban al servicio de la economía y de aspectos afines.

Los primeros sistemas de dibujos globales (la escritura cuneiforme y los jeroglíficos egipcios), dieron lugar a una documentación sistemática, lo cual condujo a sistemas de organización que facilitaron los avances intelectuales más significativos.